viernes, 9 de diciembre de 2011

Nuevas recetas para emprendedores

 
La difícil coyuntura económica está obligando a muchas empresas a adoptar decisiones urgentes que garanticen su supervivencia, con la desventaja de que tienen que atinar a la primera. El objetivo es claro: obtener un producto y servicio innovador y de calidad con una reducción de costes que compense la caída de las ventas.
Ante la falta de liquidez, mejor gestión. Las pequeñas y medianas empresas de nuestro país sufren, además de la caída de las ventas, un aumento de la morosidad y mayores dificultades para acceder a la financiación, lo que está condenando a muchas de ellas a desaparecer. Para conseguir liquidez, las compañías están optando por aumentar la eficiencia interna que garantice una reducción de costes importante sin afectar a la calidad final del producto.
Gestión del talento. Los recursos humanos con los que cuenta una organización son fundamentales para su evolución y supervivencia. Tener un equipo preparado y altamente motivado aumentará la productividad de la empresa y redundará en la calidad del producto. Las estructuras flexibles fomentan la aportación de todos los empleados, lo que ayuda a captar las nuevas tendencias del mercado y a generar nuevas ideas. Para ello es necesario promover la colaboración interdepartamental en las medianas empresas y dar voz a todos los trabajadores.
Rasgo diferenciador. La crisis económica ha hecho más selecto al cliente, que compara los diferentes bienes y servicios. En el momento de la venta, la percepción del cliente se convierte en fundamental y en un reto para las empresas. Por ello, es importante imprimir un valor añadido a la oferta, para que el comprador perciba su importancia. En este proceso, la creatividad y la innovación de la empresa juegan un papel fundamental y contribuyen a fidelizar al cliente.

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